Artículo de revisión

Vigotsky y Neuropsicología en América Latina

44 min

La influencia de B. Spinoza en la concepción materialista de la psique de L. Vygotski

A influência de B. Spinoza na concepção materialista da psique de L. Vygotsky

Ricardo Jesús García Gómez1, Daniel Rosas Alvarez2*
1 Universidad de la República Mexicana; Universidad Nacional Rosario Castellanos
2 Universidad Autónoma de Tlaxcala; Universidad Nacional Rosario Castellanos; Centro de Atención Psicológica y Apoyo Educativo Histórico-Cultural
Correspondencia:
Daniel Rosas Alvarez
https://doi.org/10.5579/rnl.v18.n2.002
Recepción:
23/05/2026
Aceptación:
29/05/2026
Publicación:
07/09/2026

Cómo citar

García Gómez R., Rosas Alvarez D. La influencia de B. Spinoza en la concepción materialista de la psique de L. Vygotski. Index. 2026;18(2):96-104. Disponible en: https://doi.org/10.5579/rnl.v18.n2.002


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Resumen (ES)

El objetivo del presente ensayo teórico es poner en el centro de la reflexión la base material de los procesos psicológicos en el enfoque histórico-cultural de Lev Vygotski, a través de un diálogo filosófico y conceptual con algunas de las categorías utilizadas por Baruch Spinoza, influencia importante para el psicólogo soviético a nivel epistemológico. Se busca a partir de ello poner en evidencia que esta relación no es únicamente estética o ideológica, sino ontológica, lo que permite observar la transformación de dichas categorías a un modelo histórico y dialéctico, pero conservando la esencia propuesta por Spinoza. Esta relación se encuentra, principalmente, en los conceptos de deseo y modos propuestos por el filósofo holandés, mientras que en Vygotski se transforman en los conceptos de medios y conciencia. Comprender esta relación en su aspecto ontológico permite ver los distintos cambios realizados por Vygotski a la categoría de materia y conciencia en su relación con los procesos psicológicos.

Palabras clave (ES):

Deseo
Signos
Medios
Dialéctica
Actividad

Resumen (FR)

O objetivo do presente ensaio teórico é colocar no centro da reflexão a base material dos processos psicológicos na abordagem histórico-cultural de Lev Vygotski, por meio de um diálogo filosófico e conceitual com algumas das categorias utilizadas por Baruch Spinoza, influência importante para o psicólogo soviético em nível epistemológico. Busca-se, a partir disso, evidenciar que essa relação não é apenas estética ou ideológica, mas ontológica, o que permite observar a transformação dessas categorias em um modelo histórico e dialético, mas conservando a essência proposta por Spinoza. Essa relação se encontra, principalmente, nos conceitos de desejo e modos propostos pelo filósofo holandês, enquanto que em Vygotski se transformam nos conceitos de meios e consciência. Compreender essa relação em seu aspecto ontológico permite ver as distintas mudanças realizadas por Vygotski na categoria de matéria e consciência em sua relação com os processos psicológicos.

Palabras clave (FR):

Desejo
Sinais
Meios
Dialética
Atividade

La unidad filosófica del enfoque histórico-cultural

La ciencia psicológica necesita, como otras ciencias, de una base epistemológica fuerte que sostenga sus postulados (Galperin, 1979; González-Rey, 1989). Esta construcción teórica y práctica nace con un sistema de categorías que permite su movimiento y desarrollo, tanto al interior como al exterior de ella. Comprender su importancia ayuda a reconocer la forma de análisis de aquellos problemas con los que un enfoque trabaja, así como su mirada particular de producción. Siguiendo a Shuare, que cita a Yudin, existen tres funciones importantes de este espacio:

La realización de la primera función es la representación sobre el régimen conceptual de la ciencia y sus principales esquemas explicativos; el producto de la segunda función es la caracterización del conjunto de problemas accesibles al conocimiento científico en el nivel que ha alcanzado en el momento dado; el de la tercera función es la caracterización de la ciencia como institución sociocultural, la explicitación de su papel en la formación de la concepción del mundo. (1990, p. 12)

Llamaremos al primer momento, siguiendo una línea filosófica, ontología; la segunda función sería, por tanto, la epistemología y la tercera estaría en el método dentro de la construcción de una disciplina. A nivel ontológico existen diferencias esenciales entre las corrientes psicológicas (Torres y Miranda, 2021; Escotto, 2023). El enfoque histórico-cultural retoma, gracias a la lectura marxista-leninista, un sistema de categorías que pone en movimiento al sujeto y la realidad: “según E. G. Yudin, el nivel superior lo constituye la metodología filosófica, cuyo contenido son los principios generales del conocimiento y el sistema categorial de la ciencia, como sistema de premisas y principios orientadores de la actividad cognoscitiva” (Shuare, 1990, p. 13). Además del influjo entre el sujeto y la realidad, existe una construcción mutua, es decir, la materia se transforma y adquiere nuevas formaciones que son asimiladas a través del contacto con la realidad o bien, creadas a partir de esta (Akhutina, 2008; Rosas y Amézquita, 2021; Escotto, Baltazar, Solovieva y Quintanar, 2022).

Este sistema necesita, a su vez, de una base que dé a sus nociones una determinación sobre la concepción del mundo a nivel general y particular que, a nivel teórico, sea capaz de soportar una crítica racional sobre su construcción: “por eso, los resultados concretos y los principios básicos de cualquier teoría científica no pueden dejar de expresar una determinada concepción del mundo y un cierto enfoque filosófico” (Shuare, 1990, p. 13). El soporte lo constituye la categoría de modelo que, a su vez, tiene por centro la noción de producción:

Como Marx hace de la producción y reproducción de la vida del hombre el problema central, aparecen tanto en el hombre como en todos sus objetos, proporciones, relaciones, etc., como doble determinación a una base natural insoslayable y su conformación socialmente ininterrumpida. (Lukács, 2007, p. 69)

Que la producción sea el núcleo del modelo que aquí se trabaja no es casual, pues al pensar el ser dentro de un campo social y económico, es posible ver el problema sobre las formas de conciencia en desarrollo:

El joven Marx protesta una vez más en nombre del carácter específico del ser social, indicando por el contrario con ingenio que, en determinadas circunstancias, los táleros imaginados pueden lograr socialmente una relevancia en cuanto al ser. (En los escritos económicos tardíos de Marx aparece esta dialéctica entre el dinero ideal y real, como momento importante de la relación del dinero como medio de circulación con su función como medio de pago.) (Lukács, 2007, p.68)

El interés real en la existencia de las relaciones económicas y su integración con los objetos, es decir, entre el sujeto y el objeto, se desarrolla cuando aparece como fundamento la categoría de producción o trabajo.1 La relación del sujeto con sus medios de producción, herramientas y símbolos se vuelve el eje central de este modelo filosófico. Si pensamos la producción a nivel ontológico, es posible concebir al sujeto y al objeto en movimiento y acción. Desarrollar un puente entre ellos, es decir, concebir la dialéctica como su motor de acción, permite vislumbrar un segundo problema de corte epistemológico que tiene que ver con la función de la realidad a través del reflejo2 y la actividad:

La cuestión de la relación de la materia con la conciencia se complica por el hecho de que la conciencia social (“experiencia organizada colectivamente”, “armonizada”, limpia de contradicciones) precede desde el principio a la conciencia individual como algo ya dado, y que existe antes, fuera e independientemente de la conciencia individual. (Ilienkov, 2022, p. 87)

Si la producción funciona como base del modelo, podemos decir que el sistema categorial está permeado por la práctica del trabajo, es decir, en el momento en que los elementos interactúan, encontramos ya modos particulares de producción que matizan los problemas con los que la disciplina va a trabajar y que pueden, en su desarrollo, producir nuevas series de categorías:

Este modo de producción no debe considerarse solamente en el sentido de la reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, un determinado modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado modo de vida de los mismos. Los individuos son tal y como manifiestan su vida. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo cómo lo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción. (Marx y Engels, 2012, p. 44)

Este es, en estricto sentido, una forma de ser en el mundo, de habitarlo y comprender sus relaciones. La particularidad del enfoque histórico-cultural la brinda Rubinstein, al comprender la psique no solamente como un estar en el mundo, sino como ser en el mundo, es decir, la forma de habitarlo es a través de esta relación entre el sujeto y el objeto.3 Además de ello, el modelo presenta un dinamismo, si entendemos por esto la lógica con que funciona el sistema conceptual: “propongo llamar modelo, dentro del proceso histórico de una ciencia, al estatuto que asigna retrospectivamente a sus primeras instancias prácticas su transformación experimental mediante un dispositivo formal definido” (Badiou, 1978, p. 64). La relación del sujeto en su mundo es vista y entendida por González-Rey como un nuevo momento de la subjetividad: “el sentido subjetivo integra la experiencia vivida en sus consecuencias simbólico-emocionales para el sujeto, las cuales son inseparables de su propia organización subjetiva en el momento de vivir esas experiencias” (González-Rey, 2006, p. 20). A nivel ontológico, tenemos una propuesta de modelo histórico y formal; que sus operaciones se mantengan a nivel material es un acierto para la psicología, ya que encuentra en él un espacio de desarrollo: “a primera vista, la filosofía puede dar respuestas concretas a una serie de problemas que estudia la psicología: todo sistema filosófico hace referencia a la conciencia, al pensamiento, al proceso de conocimiento, etc., temas de los que también se ocupa la psicología” (Shuare, 1990, p. 17).

Lo filosófico, sin embargo, no actúa en el campo de lo psicológico, sino que es el modelo el que pone en movimiento una concepción del mundo y las problemáticas a las que debe responder: no son disciplinas que se mezclen en su objeto de estudio; es, por el contrario, una mirada particular de producción, de categorías y nociones conceptuales y prácticas. No obstante, la actividad categorial se produce desde el modelo y se desarrolla en el despliegue de su contenido y problemáticas, así: “el punto de partida lo constituyen naturalmente los individuos que producen en sociedad, esto es, la producción de los individuos socialmente determinada” (Marx, 2012, p. 123). La materia es entendida como actividad productiva histórica y social, que opera dentro de un sistema lógico y formal, donde sus premisas son sostenidas por la propia actividad que permite el movimiento de sus conceptos:

Por eso podría parecer que para hablar de la producción tendríamos que seguir el proceso de desarrollo histórico en sus diferentes fases, o bien explicar desde el principio que tenemos que ver con una época histórica determinada, por ejemplo, con la producción burguesa moderna, que es, de hecho, nuestro tema propiamente dicho. Sin embargo, todas las épocas de la producción tienen ciertas características en común, determinaciones comunes. La producción en general es una abstracción, pero una abstracción razonable, en tanto que resalta realmente lo común, lo fija y nos evita de ese modo la repetición. (Marx, 2012, p. 125)

La construcción de un modelo formal permite observar los problemas que deben resolverse; entre los dos mencionados están, por un lado, las formas de conciencia en desarrollo y, por otro, la función de la realidad. Ambos tienen en común el componente idealista que, si se trabaja con la formalidad del sistema que proporciona el modelo, puede abordarse a partir de un tercer elemento, esto es, la dialéctica (Manual de fundamentos de filosofía marxista-leninista, 1975). Este elemento da al sistema de categorías movimiento y contradicción, es decir, concibe los elementos con los que interactúa el modelo en surgimiento y desarrollo, en producción. Ejemplo de ello está en la relevancia de la materia que, por su interacción y sentido, produce una concepción del mundo:

El materialismo dialéctico arranca de que la conciencia es una propiedad no de cualquier materia, sino de la materia altamente organizada, y está vinculada a la actividad del cerebro humano. Como subrayaron los fundadores del marxismo, la conciencia jamás puede ser otra cosa que la existencia hecha conciencia, y la existencia (el ser) de los hombres es un proceso real de su vida.

La concepción materialista dialéctica de la conciencia se basa en el principio del reflejo, es decir, de la reproducción psíquica del objeto en el cerebro humano en forma de sensaciones, percepciones, representaciones y conceptos. El contenido de la conciencia está determinado, en fin de cuentas, por la realidad circundante, y su sustrato material, su portador, es el cerebro. (Manual de fundamentos de filosofía marxista-leninista, 1975, p. 100-101)

Si el enfoque histórico-cultural retoma el modelo y unidad del materialismo dialéctico e histórico, es para incorporar una epistemología y método que permita comprender al sujeto y al objeto en interacción, contradicción y surgimiento (Solovieva y Quintanar, 2020; Rosas, 2021), no solamente de la materia orgánica, sino de la materia social e histórica que se desarrolla a través del curso vital de la humanidad; habría que mencionar que si la unidad filosófica del materialismo dialéctico e histórico es la categoría de producción material y de condiciones de existencia; para el enfoque histórico-cultural es la de actividad mediatizada, es decir, a partir de los instrumentos creados es posible una orientación y planteamiento de objetivos específicos (Leóntiev, 1977, 1995; Talizina, Solovieva y Quintanar, 2010; Solovieva, 2019).

Reformulación de la categoría de totalidad

El enfoque histórico-cultural se nutre desde la mirada de diferentes autores que, ya sea en conjunto o de forma individual, han encontrado un tema en común: pensar lo psicológico dentro de una historia social y cultural (Feble, 1999a, 1999b; Solovieva, 20022; Montealegre, 2005; González-Rey, 2006; García, 2024). Sin embargo, Lev Vygotski realizó aportaciones tanto a la práctica del enfoque como a sus cimientos, logrando encontrar una serie de categorías que, si bien tienen su inicio en el marxismo-leninismo, se desarrollan y formulan desde el campo de la psique. Aunado a ello, Vygotski encontró un referente filosófico no solamente en Marx, sino en Spinoza, quien le permitió pensar al sujeto como un ser relacional y creativo:

La conciencia, incluida la conciencia histórica de una ciencia, no se produce solo por causas instrumentales, sino que implica el juego del sentido, de la emoción y de los motivos. Esa combinación de lucidez objetiva y de pasión intelectual que caracteriza a los gigantes de la ciencia la llama Vygotski, parafraseando a Spinoza: "el álgebra convertida en arrebato". (Álvarez y del Río, p. XX)

Este ser relacional, sin embargo, debe concebirse en el transcurso de su propio desarrollo, es decir que Vygotski retoma la categoría de totalidad4 que ya pensaba Spinoza5 a través de la causa y la sustancia (Ramos-Alarcón, 2020). El cambio que realiza es situarla dentro del modelo histórico-cultural y trabajarla como unidad dentro de un sistema psicológico: “denominaremos sistema psicológico a la aparición de estas nuevas y cambiantes relaciones en las que se sitúan las funciones, dándole el mismo contenido que suele darse a este -por desgracia excesivamente amplio- concepto” (Vygotski, 1982, p. 73).

Para el filósofo holandés, cada atributo es parte del ente absoluto o sustancia infinita o bien parte de otra cosa, lo cual queda reflejado en su primer axioma: “todo lo que es, o es en sí o en otra cosa” (Spinoza, 2014, p. 6). Para que la esencia tenga sentido y lógica, agrega una serie de atributos esenciales, por ejemplo, la existencia de esa sustancia: “por causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o sea, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente” (Spinoza, 2014, p. 5). Cada atributo se construye a partir de los axiomas que da y se desarrolla en una serie de proposiciones que deben justificarse; este sistema es el que rescata Vygotski para poder pensar a un sujeto relacional y creativo, elementos ya presentes en la ontología o sistema de Spinoza:

Siguiendo esta hipótesis, la transindividualidad surgirá: primero, como una concepción específica o proyecto de la causalidad (principalmente en las Partes I y II de la Ética); segundo, como la clave para la construcción de sucesivos órdenes de individualidad, u órdenes de integración de individuos más “simples” dentro de los más “complejos” (principalmente en la Parte II, con consecuencias encadenadas a través de las Partes III y IV); tercero, como un concepto latente que (en las Partes III y IV) articula “imaginación” y “razón” (o, más precisamente, las leyes psicológicas de la imaginación o de la vida imaginaria, derivándose de la ambivalencia básica del deseo humano, y la regla racional de la utilidad recíproca, que crea la posibilidad de comunidades relativamente estables). (Balibar, 2009, p. 23-24)

La totalidad o sustancia infinita de la que habla Spinoza puede expresarse en diferentes modos: “por modo entiendo las afecciones de la sustancia, o sea, aquello que es en otra cosa, por lo cual también se la concibe” (Spinoza, 2014, p. 5); entre los modos que rescata Vygotski está el del cuerpo, el cual está ligado a la idea de alma o pensamiento que trabaja Spinoza: “por cuerpo entiendo el modo que expresa de cierto y determinado modo la esencia de Dios, en cuanto se la considera como cosa extensa” (Spinoza, 2014, p. 49). Que Vygotski elija el cuerpo dentro de los distintos atributos que sustentan la esencia del sujeto tiene que ver con su idea de sistema como espacio relacional y opuesto al sistema cartesiano que dividía el alma y el cuerpo (Rivera, 2025); además, permite el desarrollo de uno de los dos problemas planteados al inicio, el cual tiene que ver con las formas en cómo interactúa la conciencia, lo cual resulta sumamente relevante para la categoría de actividad y el fundamento de que todo proceso psicológico es consciente:

En los casos más elevados, allí donde nos hallamos en presencia de individualidades humanas que ofrecen el grado máximo de perfección ética y la más hermosa vida espiritual, nos encontramos ante un sistema en el que el todo guarda relación con la unidad. Spinoza defiende una teoría (que yo modifico ligeramente) según la cual el alma puede conseguir que todas las manifestaciones, todos los estados, se refieren a un mismo fin, pudiendo surgir un sistema con un centro único, la máxima concentración del comportamiento humano. Para Spinoza la idea única es la de Dios o de la naturaleza. Psicológicamente eso no es necesario en absoluto. Pero el hombre puede ciertamente reducir a un sistema no solo funciones aisladas, sino crear también un centro único para todo el sistema. (Vygotski, 1982, p. 92)

La relación del pensamiento y el cuerpo en Spinoza se formula a partir de los modos de manifestación de las causas en la sustancia infinita. De ahí que el pensamiento sea tan relevante en Spinoza porque es producto de la sustancia infinita al reconocer la causa de sí. Es decir, el pensamiento es una formulación de la propia sustancia o totalidad; de ahí, quizá, que Vygotski viera un fundamento al situarla como unidad dentro de un sistema psicológico. Esta relación se puede ver en el tercer axioma de la segunda parte de la Ética: “los modos de pensar, como el amor, el deseo o cualquier otro de los que se designan con el nombre de afectos del ánimo, no se dan si no se da en el mismo individuo la idea de la cosa amada, deseada, etc. Pero puede darse una idea aunque no se dé ningún otro modo de pensar” (Spinoza, 2014, p. 50).

Para Spinoza y Vygotski existe un elemento que permite ligar no solamente al cuerpo con el pensamiento, sino a los modos con su sustancia y extensión; en el primero es la categoría de deseo6, mientras que para Vygotski lo es la idea de libertad y autodominio7, es decir, la actividad del sujeto con su mundo: “no podemos dejar de señalar que nuestra idea de la libertad y el autodominio coincide con las ideas que Spinoza desarrolló en su <<Ética>>” (Vygotski, 1983, p. 301). La libertad se vuelve, por decirlo en términos filosóficos, la esencia del sujeto y, en ese sentido, Spinoza va a desarrollar la idea de deseo: “es la esencia misma del hombre (por la Definición I de los afectos), esto es (por la Proposición 7 de la parte III), el esfuerzo con el que el hombre se esfuerza por perseverar en su ser” (2014, p. 193).

El aspecto relacional en la ontología que propone Spinoza parte de una presuposición que tiene que ver con el otro o la extensión, es decir, que para el conocimiento de una cosa se necesita que esta parta de sí misma, como la sustancia infinita o totalidad, o bien, a partir de otra cosa, que sería lo finito o particular: “el ax1 muestra el hilo conductor de la ontología spinozana. Este axioma no comprende cantidades, pues no establece cuántas cosas existen en sí mismas, ni cuántas existen en otra cosa. Antes bien, habla de la diferencia de género de las cosas, pues establece que hay dos tipos de entidades” (Ramos-Alarcón, 2020, p. 48). La relación entre la extensión y la cosa situada pasa, para Spinoza, por el deseo, quien permite la relación con los otros:

Para empezar, Spinoza introduce la conciencia, a la que imagina como la idea de sí mismo, como cuerpo y mente, afirmando la existencia de su “objeto” (ideatum). Es, por lo tanto, siempre inmediatamente asociada al deseo. Pero este es solo un abstracto punto de partida. Una descripción completa de la autoconciencia solo surgirá de una completa historia (natural) del deseo, i.e., de las pasiones y acciones que se combinan con él (ya sea como modalidades, consecuencias o causas de sus metamorfosis). Será una historia de las unidades singulares (ideas más afectos, o imágenes de “objetos” presentes o pasados mezclados con percepciones de “uno mismo”) a través de la cual el yo [self] se vuelve algo concreto –o la individuación deviene individualización. (Balibar, 2009, p. 48)

Esta idea es retomada por Vygotski, pero situada dentro de un aspecto histórico y cultural que permite pensar al sujeto en relación y conflicto, es decir, mediado a través de su actividad con la realidad y su desarrollo dentro de esta, su asimilación. El deseo que permite la interacción de los modos con la sustancia Vygotski lo encuentra dentro del espacio cultural e histórico en el que el sujeto habita e interacciona de forma dialéctica a través del uso y creación de signos y herramientas queterminaránn formando una nueva conexión en el sistema psicológico:

En este período de su obra, vemos que Vygotsky caracteriza la libertad en función del aspecto mediador de los signos y símbolos que funden como una clase especial de estímulos (i.e., motivos) que modifican los reflejos condicionados (Vygotsky, 1931/2012) […]. Dicho motivo auxiliar se diferencia de cualquier otro estímulo en tanto que el estímulo actúa sobre un arco reflejo y lo activa, mientras que el motivo se forma en el momento de la “decisión, consiste en el cierre de la nueva conexión cerebral”. (Vygotsky, 1931/2012, p. 249). Es decir, el motivo compete a la formación misma del arco y a la decisión de uso de un elemento mediador auxiliar, mientras que el estímulo compete al simple elemento activador del arco reflejo ya formado. (Rivera, 2025, p. 26)

Para Vygotski, la asimilación autodirigida del mundo amplia la actividad del sujeto y modifica la estructura del sistema psicológico, permitiendo un desarrollo de funciones superiores; además, se modifica la estructura de la realidad, lo cual hace posible esta asimilación, es decir, el proceso se produce en el transcurso del desarrollo histórico de la humanidad:

Pero antes debemos exponer brevemente la deducción —legítima a nuestro parecer— que cabe hacer de la digresión anterior: la cultura origina formas especiales de conducta, modifica la actividad de las funciones psíquicas, edifica nuevos niveles en el sistema del comportamiento humano en desarrollo. […] En el proceso del desarrollo histórico, el hombre social modifica los modos y procedimientos de su conducta, transforma sus inclinaciones naturales y funciones, elabora y crea nuevas formas de comportamiento específicamente culturales. (Vygotski, 1983, p. 34)

La unidad material, que Vygotski encuentra, está mediada por la relación y la creatividad del sujeto en su interacción con el mundo y del mundo con el sujeto; formas de la esencia que Spinoza encuentra no solamente en la totalidad, sino en las formas en que esa sustancia se presenta y persevera en su naturaleza, términos que el filósofo holandés reconoce en las categorías de perfección y bondad: “en fin, entenderé por perfección en general, como ya lo he dicho, la realidad, esto es, la esencia de una cosa cualquiera, en cuanto existe y opera de un cierto modo, sin tener para nada en cuenta su duración” (Spinoza, 2014, p. 180). Pensar las categorías filosóficas que Spinoza presenta y trabajarlas dentro de un sistema psicológico hace posible, para Vygotski, transformar el deseo no solamente en creatividad, sino en afectos, y encontrar una relación dinámica, mediada, para el pensamiento y el cuerpo.

Conclusión

Pensar la base material que proporciona Vygotski para el enfoque histórico-cultural es reflexionar no solamente en la materia orgánica, es decir, el cerebro y las nuevas formaciones que se generan a través de las vivencias, la interacción y el cambio entre la realidad y sí mismo, sino entender la profundidad del modelo que permite abordar los problemas que se generan dentro de las críticas hacia sí. Toda ciencia, cuando busca atender los problemas de la sociedad y su desarrollo, se vuelve crítica cuando comprende los fundamentos en los que se sostiene. Eso es lo que introdujo Vygotski en la psicología, pues al hacer una crítica a los modelos existentes, encontró los fundamentos para una crítica científica y dinámica, generando nuevas relaciones a través de un sistema que genera unidades que permiten una interrelación de aquello que está en continua producción y encuentros.

El modelo propuesto, histórico y dialéctico, piensa al sujeto y al mundo en desarrollo, formación y deconstrucción. Comprende que los fenómenos que se experimentan son asimilados a través de medios que permiten la existencia y el crecimiento del mundo y la realidad. Estos aspectos, con una base material, son transformados e incorporados, ya sea en la realidad o en el sujeto, y puestos de nuevo en la historia de cada sociedad humana. Su influencia, filosófica y psicológica, le permitió un diálogo con otras disciplinas para construir e incorporar nuevos conocimientos a través de un lenguaje psicológico; es decir, comprendió la importancia de construir una disciplina a través de categorías y conceptos sólidos. No fue una adaptación del modelo marxista-leninista, sino la construcción de un modelo en psicología con una base histórica y dialéctica.

La importancia de seguir encontrando elementos y aspectos teóricos, prácticos y de transformación en la obra de Vygotski y el legado que ha dejado, es esencial para abordar los problemas a los que la psicología se enfrenta cada día, que son, por su naturaleza, históricos y sociales, es decir, que están en transformación continua. Pensar estos problemas desde un modelo dinámico y dialéctico, genera posibilidades de abordaje con los mismos atributos, de ahí que se remarque la importancia de continuar con estudios interdisciplinarios e interseccionales.

Financiación

Los autores declaran que no se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.

Contribución de autoría

DRA: Supervisión, Redacción - revisión y edición, Metodología, Visualización, Investigación, Conceptualización, Validación.

RJGG: Conceptualización, Redacción - borrador inicial, Investigación, Análisis formal, Recopilación de datos.

Conflictos de interés

Los autores declaran que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.

Uso de herramientas de inteligencia artificial

Los autores declaran que no se ha utilizado ninguna herramienta de inteligencia artificial (como ChatGPT, Copilot, Gemini, u otras) en la redacción, análisis o revisión de este artículo.

Referencias

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  32. Vygotski L. Obras Escogidas III. Problemas del desarrollo de la psique. Madrid: Visor y M. E. C.; 1995.

La base matérielle des processus psychologiques dans l'approche de Vygotski

Résumé L’objectif du présent essai théorique est de placer au cœur de la réflexion la base matérielle des processus psychologiques dans l’approche historico-culturelle de Lev Vygotski, à travers un dialogue philosophique et conceptuel avec certaines des catégories utilisées par Baruch Spinoza, qui a exercé une influence importante sur le psychologue soviétique sur le plan épistémologique. Il s’agit ainsi de mettre en évidence que cette relation n’est pas uniquement esthétique ou idéologique, mais également ontologique, ce qui permet d’observer la transformation de ces catégories en un modèle historique et dialectique, tout en conservant l’essence proposée par Spinoza. Cette relation se manifeste principalement dans les concepts de désir et de modes proposés par le philosophe néerlandais, tandis que, chez Vygotski, ils se transforment en concepts de moyens et de conscience. Comprendre cette relation dans sa dimension ontologique permet d’observer les différentes transformations apportées par Vygotski aux catégories de matière et de conscience dans leur rapport avec les processus psychologiques.

Mots-clés : dialectique, désir, moyens, signes, activité.

The material basis of psychological processes in Vygotsky's approach

Abstract

The objective of this theoretical essay is to place the material basis of psychological processes within Lev Vygotsky's cultural-historical approach at the center of reflection, engaging in a philosophical and conceptual dialogue with some of the categories used by Baruch Spinoza, an important epistemological influence on the Soviet psychologist. By doing so, it seeks to demonstrate that this relationship is not merely aesthetic or ideological but ontological. This perspective allows us to observe the transformation of these categories into a historical and dialectical model while preserving the essence proposed by Spinoza. This relationship is primarily found in the concepts of desire and modes proposed by the Dutch philosopher, which in Vygotsky are transformed into the concepts of means and consciousness. Understanding the ontological aspect of this relationship reveals the various modifications Vygotsky applied to the categories of matter and consciousness in their relation to psychological processes.

Keywords: dialectic, desire, means, signs, activity


1 Siguiendo a Lukács: “por un lado, el hombre que trabaja se transforma a sí mismo, actúa sobre la naturaleza y cambia al mismo tiempo la suya propia, desarrolla las que duermen en ella y las somete a su poder. Por otro lado, los objetos naturales, potencias naturales, se transforman en instrumentos de trabajo, objetos de trabajo, materias primas, etc.” (2007, p. 70)

2 Por dialéctica debemos entender: “según la definición de Lenin, la dialéctica es la doctrina del desarrollo en su aspecto más completo, profundo y libre de unilateralidad; es la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos proporciona un reflejo de la materia en eterno desarrollo” (Manual de fundamentos de filosofía marxista-leninista, 1975, p. 23).

3 “En efecto, la vinculación a un individuo, o sea a un sujeto que experimenta estos fenómenos, es la primera peculiaridad característica de todo lo psíquico. Por ello, los fenómenos psíquicos aparecen como procesos y como propiedades de individuos concretos; por regla general, llevan el signo de su extraordinaria proximidad al sujeto, que este experimenta en sí mismo […]. Si esta vinculación al individuo, al sujeto, es la primera y esencial característica de lo psíquico, entonces su relación con el objeto, que es independiente de lo psíquico y del conocimiento o entendimiento, es su segunda y no menos esencial característica o rasgo […]”. (Rubinstein, 1967, p. 19).

4 Para Spinoza, las cosas presentan una extensión a partir de la causa de sí, es decir, que la sustancia está compuesta o se manifiesta de modos infinitos y la existencia de esos modos depende, a su vez, de la existencia de la sustancia o totalidad: “Hablo, repito, de la existencia misma de las cosas singulares, en cuanto son en Dios. Pues aunque cada una sea determinada por otra cosa singular a existir de cierta manera, sin embargo, la fuerza con que cada una persevera en existir se sigue de la necesidad eterna de la naturaleza de Dios” (Spinoza, 2014, p. 91).

5 “La teoría fundamental de Spinoza (1911) es la siguiente. Él era un determinista y, a diferencia de los estoicos, afirmaba que el hombre tiene poder sobre los afectos, que la razón puede alterar el orden y las conexiones de las emociones y hacer que concuerden con el orden y las conexiones dados en la razón” (Vygotski, 1982, p.87).

6 “Nadie se esforzó más que Spinoza en plantear la heteronomía del deseo como una absoluta generalidad […]. Pues el deseo es contraído por el encuentro con las cosas, sus recuerdos y todas las asociaciones susceptibles de ser elaboradas a partir de esos acontecimientos que Spinoza llama afecciones.” (Lordon, 2015, p. 35)

7 “La libertad humana consiste precisamente en que piensa, es decir, en que toma conciencia de la situación creada” (Vygotski, 1983, p. 288).

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