Artículo de revisión

Vigotsky y Neuropsicología en América Latina

50 min

Rehabilitación en casos de trastornos del neurodesarrollo desde el enfoque Vigotskiano

Reabilitação em casos de transtornos do neurodesenvolvimento sob a abordagem vigotskiana

María Alejandra Morales González1*, Yulia Solovieva2, Jesús Ángel Tapia López3
1 Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía de Puebla, A. C., Puebla, México
2 Universidad Autónoma de Tlaxcala, México y Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México
3 Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, México
Correspondencia:
María Alejandra Morales González
https://doi.org/10.5579/rnl.v18.n2.011
Recepción:
30/05/2026
Aceptación:
03/07/2026
Publicación:
07/09/2026

Cómo citar

Morales González M., Solovieva Y., Tapia López J. Rehabilitación en casos de trastornos del neurodesarrollo desde el enfoque Vigotskiano. Index. 2026;18(2):122-133. Disponible en: https://doi.org/10.5579/rnl.v18.n2.011


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Resumen (ES)

El presente artículo de revisión analiza comparativamente tres estudios de caso publicados por Morales y colaboradores publicados entre 2011 y 2022, centrados en la evaluación e intervención neuropsicológica del Trastorno del Espectro Autista (TEA) durante la infancia desde la neuropsicología y psicología con enfoque histórico-cultural. Los tres trabajos comparten un marco teórico-metodológico común: el análisis sindrómico, la teoría de la actividad, el concepto de zona de desarrollo próximo y la consideración de la edad psicológica como eje rector de la intervención. A través del cotejo sistemático de los casos, una niña preescolar evaluada e intervenida durante tres años (2011 a 2014) y un niño de infancia temprana intervenido durante doce meses (2022), se identifican convergencias y particularidades en los factores neuropsicológicos comprometidos, en el diseño de los programas de corrección y en los resultados obtenidos. Los hallazgos evidencian que la evaluación neuropsicológica cualitativa e interventiva, combinada con un programa de corrección estructurado en etapas progresivas y centrado en la actividad rectora de cada edad psicológica, produce mejoras significativas en la regulación y control, el lenguaje, la actividad lúdica y la comunicación social, incluso en presencia de daño cerebral orgánico diagnosticado. Estos resultados evidencían la necesidad de la detección, corrección/rehabilitación/intervención temprana así como la formación de especialistas en neuropsicología infantil desde el enfoque Vigotskiano.

Palabras clave (ES):

Trastorno del Espectro Autista
Neuropsicología
Rehabilitación
Perspectiva Histórico-Cultural
Evaluación Neuropsicológica

Resumen (FR)

O presente artigo de revisão analisa comparativamente três estudos de caso publicados por Morales e colaboradores entre 2011 e 2022, centrados na avaliação e intervenção neuropsicológica do Transtorno do Espectro Autista (TEA) durante a infância, a partir da neuropsicologia e psicologia com enfoque histórico-cultural. Os três trabalhos compartilham um marco teórico-metodológico comum: a análise sindrômica, a teoria da atividade, o conceito de zona de desenvolvimento proximal e a consideração da idade psicológica como eixo orientador da intervenção. Através do cotejo sistemático dos casos, uma menina da educação infantil avaliada e intervenida durante três anos (2011 a 2014) e um menino da infância precoce intervenido durante doze meses (2022), identificam-se convergências e particularidades nos fatores neuropsicológicos comprometidos, no desenho dos programas de correção e nos resultados obtidos. As descobertas evidenciam que a avaliação neuropsicológica qualitativa e interventiva, combinada com um programa de correção estruturado em etapas progressivas e centrado na atividade orientadora de cada idade psicológica, produz melhorias significativas na regulação e controle, na linguagem, na atividade lúdica e na comunicação social, mesmo na presença de dano cerebral orgânico diagnosticado. Esses resultados evidenciam a necessidade da detecção, correção/reabilitação/intervenção precoce, assim como a formação de especialistas em neuropsicologia infantil a partir da abordagem vigotskiana.

Palabras clave (FR):

Transtorno do Espectro Autista
Neuropsicologia
Reabilitação
Perspectiva Histórico-Cultural
Avaliação Neuropsicológica

Introducción

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) constituye uno de los cuadros de neurodesarrollo de mayor complejidad diagnóstica y terapéutica en la infancia. Según el DSM-5 (American Psychiatric Association, 2014), el TEA agrupa dentro de un mismo espectro a condiciones anteriormente clasificadas de forma separada: trastorno autista, síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo infantil y trastorno de Rett, que se caracteriza por deficiencias persistentes en la comunicación e interacción social, patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, y aparición temprana de síntomas que generan deterioro funcional significativo. La prevalencia del TEA ha mostrado un incremento en las últimas décadas: datos recientes sitúan su presencia en aproximadamente 1 de cada 36 niños en edad escolar en diversos países (Maenner M.J. et al., 2023), lo que convierte su estudio y atención en una prioridad para los sistemas de salud y educación.

Sin embargo, el diagnóstico del TEA desde los modelos psiquiátricos y conductuales tradicionales ha sido objeto de crítica por su carácter descriptivo y sintomatológico. La identificación del trastorno a partir de la observación de conductas agrupadas en categorías nosológicas omite la heterogeneidad inter e intrasujeto, la naturaleza dinámica del desarrollo infantil y especialmente a los mecanismos cerebrales que subyacen a las dificultades observadas. Esta limitación tiene consecuencias directas sobre el diseño de intervenciones, que con frecuencia se orientan hacia el entrenamiento de funciones psicológicas aisladas o la compensación mediante apoyos externos, como el uso de pictogramas, en lugar de dirigirse a la causa neuropsicológica del cuadro clínico.

Frente a este panorama, el enfoque neuropsicológico de L.S. Vigotsky (2015) y A.R. Luria (2019), desarrollado en el contexto latinoamericano por autores como Quintanar, Solovieva et al., ofrece un modelo diagnóstico e interventivo que trasciende la descripción sintomática. Desde esta perspectiva, el objetivo central de la evaluación neuropsicológica no es clasificar al sujeto en una categoría médica, sino identificar el factor neuropsicológico básico que determina el síndrome, caracterizar los síntomas primarios y secundarios derivados de dicho factor y diseñar un programa de corrección individualizado que parta de las habilidades conservadas para fortalecer los factores débiles del sistema funcional, considerando siempre la zona de desarrollo próximo (Vigotsky, 1991) y la actividad rectora de cada edad psicológica (Elkonin, 1980; Solovieva & Quintanar, 2016).

La presente revisión se propone analizar comparativamente tres estudios de caso publicados por el grupo de investigación de Morales et al.: el artículo de 2011, "Intervención neuropsicológica en una niña con autismo" (Infancias Imágenes); el de 2014, "Análisis neuropsicológico y neurofisiológico en una niña con autismo: estudio longitudinal con resultados de intervención" (Revista Chilena de Neuropsicología); y el de 2022, "Evaluación e intervención neuropsicológica del trastorno del espectro autista en la infancia temprana" (Revista Electrónica de Psicología FES Zaragoza-UNAM). Los dos primeros artículos corresponden a una misma paciente evaluada e intervenida de manera longitudinal, mientras que el tercero presenta un caso independiente de un niño en infancia temprana. La revisión busca identificar las convergencias teórico-metodológicas, los contrastes en función de la edad y el perfil neuropsicológico de los pacientes, y las implicaciones clínicas que se derivan de los hallazgos acumulados.

Los objetivos específicos del presente trabajo son: describir el marco teórico-metodológico común que articula los tres estudios; caracterizar y comparar los perfiles neuropsicológicos de los casos reportados; analizar la estructura, los principios y las etapas de los programas de corrección implementados; contrastar los resultados obtenidos antes y después de la intervención; y discutir las aportaciones y limitaciones de los estudios en el contexto de la neuropsicología infantil y la atención al TEA.

Marco teórico-metodológico: la neuropsicología histórico-cultural aplicada al TEA

La neuropsicología Vigotskiana y el análisis sindrómico

La neuropsicología como disciplina científica surge de la integración entre la psicología y la neurología clínica, con el propósito de profundizar en las relaciones entre el daño cerebral y la conducta (Solovieva et al., 2026b). En la escuela neuropsicológica de A. R. Luria, el objetivo de la evaluación no es la medición de funciones psicológicas aisladas, sino el descubrimiento del factor neuropsicológico que, al ser afectado, produce un conjunto de síntomas sistemáticamente relacionados, es decir, un síndrome neuropsicológico (Luria, 2019; Glozman, 2002). Este enfoque propone sustituir el diagnóstico médico/sintomático por el análisis sindrómico (Solovieva et al., 2024; Solovieva et al., 2026a): en lugar de preguntar qué trastorno tiene el paciente, se pregunta qué mecanismo cerebral está comprometido y cómo ese compromiso se expresa sistémicamente en diferentes esferas de la actividad psicológica.

Aplicada a la población infantil, la neuropsicología con enfoque histórico-cultural asume que las funciones psicológicas superiores se forman gradualmente a lo largo de la ontogenia, en estrecha dependencia del contexto social y de la orientación del adulto (Vigotsky, 1979). En consecuencia, una lesión o disfunción en un factor neuropsicológico dado no produce el mismo perfil de síntomas en un niño que en un adulto: en la infancia, el daño o la inmadurez funcional de un mecanismo cerebral produce una afectación en el desarrollo psicológico, impidiendo la adquisición de formaciones psicológicas que dependen de dicho mecanismo. Esta concepción es central para entender el cuadro clínico del TEA desde la perspectiva de los autores revisados.

La edad psicológica como eje de la intervención

Un concepto fundamental en los tres estudios es el de edad psicológica, propuesto por Vigotsky (1996). A diferencia de la edad cronológica, la edad psicológica se determina por la actividad que el niño realiza en una etapa de su vida dentro de una situación social particular, y por las neoformaciones o nuevas formaciones psicológicas, que emergen como resultado del desarrollo de esa etapa. En la infancia temprana (1 a 3 años), la actividad rectora es la manipulación y el juego objetal; en la edad preescolar (3 a 6 años), es el juego temático de roles sociales (Elkonin, 1995; Obukhova, 1995; Solovieva & Quintanar, 2016).

La consideración de la edad psicológica implica que el programa de corrección no puede diseñarse a partir de la edad cronológica del niño ni de sus dificultades aisladas, sino de las características de la actividad rectora que corresponde a su etapa de desarrollo real. Si un niño de cinco años no ha adquirido las neoformaciones de la infancia temprana, como el juego objetal funcional, el programa debe iniciar desde ese nivel, independientemente de su edad cronológica. Este principio explica por qué los programas revisados incluyen etapas como el trabajo no verbal con objetos concretos, el juego de manipulación y la introducción gradual del juego simbólico y de roles, antes de avanzar hacia actividades de mayor complejidad.

Principios del programa de corrección neuropsicológica

Los tres artículos revisados describen programas de corrección neuropsicológica que comparten los mismos principios teórico-metodológicos:

  • Formación de los eslabones débiles sobre la base de los eslabones fuertes (Akhutina, 1998): el programa parte siempre de los mecanismos neuropsicológicos conservados para apoyar la formación de los comprometidos.
  • Mediatización e interiorización gradual de las acciones (Galperin, 1976; Talizina, 2000; 2019): las acciones se trabajan primero en el plano material y concreto, luego en el plano materializado, y gradualmente se interiorizan.
  • Zona de desarrollo próximo (Vigotsky, 1991): el programa se diseña para actuar en el espacio entre lo que el niño puede hacer de manera independiente y lo que puede lograr con la orientación del adulto.
  • Aportes de la teoría de la actividad psicológica (Leontiev, 1983), que considera a la actividad rectora de la edad psicológica (Elkonin, 1980; 1995): las tareas y los materiales se organizan alrededor del tipo de actividad que corresponde al nivel de desarrollo real del niño.
  • Orientación y dirección del adulto: el terapeuta es mediador activo en todas las etapas, proporcionando la base orientadora de la acción (Talizina, 2000) necesaria para garantizar la ejecución exitosa.

La coherencia de estos principios a lo largo de los tres estudios, publicados en un período de once años, refleja la solidez y continuidad del marco teórico del grupo investigador, y permite comparar los resultados sin que las diferencias metodológicas fundamentales distorsionen el análisis.

Metodología

El presente artículo de revisión adoptó un diseño de análisis documental cualitativo de tipo comparativo. El cuerpo de análisis estuvo conformado por tres artículos científicos publicados por Morales et al. en el período 2011-2022, seleccionados mediante un criterio de homogeneidad teórico-metodológica: los tres estudios comparten el marco de la neuropsicología histórico-cultural de tradición vigotskiana, el diseño de estudio de caso clínico y el objeto de estudio, es decir, la evaluación e intervención neuropsicológica en niños con características del Trastorno del Espectro Autista. Los tres estudios fueron realizados con estricto apego a las normas de ética del comité revisor de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y se siguieron los procedimientos para garantizar el cumplimiento de los principios y normas de la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial 2013 (Comisión Nacional de Bioética, 2018)

El análisis se llevó a cabo en tres fases. En la primera fase se realizó una lectura sistemática de cada artículo con el propósito de identificar las categorías de análisis relevantes: perfil de cada niño, instrumentos de evaluación, factores neuropsicológicos comprometidos, estructura y principios del programa de intervención/rehabilitación, resultados obtenidos y la presencia de datos neurofisiológicos complementarios. En la segunda fase se construyó una matriz de análisis comparativo que permitió organizar y contrastar la información de los tres casos en función de las categorías previamente establecidas. En la tercera fase se procedió a la interpretación de las similitudes y diferencias identificadas, articulándose con el marco teórico de la neuropsicología y psicología histórico-cultural y con la literatura especializada en neuropsicología infantil y TEA. El análisis privilegió la coherencia interna de cada estudio y la lógica acumulativa de la línea de investigación del grupo autor, reconociendo las limitaciones propias de la revisión de estudios de caso en cuanto a su alcance generalizador.

Descripción y análisis comparativo de los casos

Caso 1: Niña de 5 años (Morales et al., 2011)

El primer estudio (Morales et al., 2011) presenta el caso de una niña diestra de 5 años que cursaba el segundo grado de educación preescolar en una institución privada del estado de Puebla, México. La menor había recibido diagnóstico previo de probable síndrome de Asperger y fue referida por su madre debido a problemas de lenguaje y atención. El desarrollo psicomotor había sido reportado como adecuado, con asistencia a estimulación temprana; sin embargo, se observó retraso en el lenguaje desde una edad temprana.

La evaluación neuropsicológica inicial, realizada con el Esquema Neuropsicológico para la Evaluación de la Atención (Quintanar & Solovieva, 2003) y la Evaluación Neuropsicológica Infantil Breve (Solovieva & Quintanar, 2009), reveló un perfil caracterizado por la conservación del oído fonemático (la niña discriminaba sonidos del lenguaje y comprendía instrucciones simples en contexto), una adecuada síntesis cinestésica y un reconocimiento somatosensorial funcional. En contraste, se detectaron dificultades severas en la organización motora secuencial, evidentes en la reproducción de secuencias gráficas y en la producción fluida de fonemas, en la regulación y control de la actividad voluntaria y en la conformación del lenguaje expresivo. La actividad gráfica era prácticamente inexistente, el juego espontáneo estaba ausente y la niña presentaba ecolalia y conductas repetitivas. El contacto visual con la evaluadora era nulo y el estado de ánimo oscilaba entre la irritabilidad y el llanto ante demandas de ejecución.

El análisis sindrómico permitió identificar como factor primario comprometido la organización secuencial de los movimientos y las acciones, con afectación del factor de regulación y control. El programa de corrección, aplicado durante 24 meses en 250 sesiones, se organizó en cuatro etapas: (1) trabajo no verbal con objetos concretos a nivel gestual; (2) trabajo con imágenes y nivel gráfico; (3) actividad gráfica e introducción de habilidades matemáticas previas; y (4) procesos involuntarios y desarrollo del juego. Los resultados de la reevaluación al finalizar el programa mostraron mejoras sustanciales en la regulación emocional y conductual, en la producción del lenguaje expresivo, en la actividad gráfica, observándose en dibujos que proyectaban ideas identificables, en la organización secuencial de movimientos y en la comunicación social con adultos.

Caso 2: Seguimiento longitudinal con análisis neurofisiológico (Morales et al., 2014)

El segundo artículo (Morales et al., 2014) es continuación del anterior: corresponde a la misma paciente, ahora con 9 años de edad, tras un total de 36 meses de intervención neuropsicológica (280 sesiones). La incorporación metodológica de este estudio es el análisis visual cualitativo del electroencefalograma (EEG) en dos momentos: al cumplir un año de intervención (5 años) y al finalizar el proceso (9 años). El registro EEG se realizó en estado de vigilia con el sistema Nicolet, utilizando 12 electrodos simétricos monopolares según el esquema internacional 10-20.

El primer registro EEG (a la edad de 5 años) detectó actividad local anormal en forma de ondas agudas de diapasón theta y grupos de oscilaciones theta en los sectores frontales y temporales anteriores del hemisferio derecho, compatible con cambios orgánicos de localización fronto-temporal. El ritmo alfa occipital presentaba parámetros normativos para la edad, y el estado de las estructuras regulatorias correspondía a la madurez neurofisiológica esperada, descartando rasgos de inmadurez morfofuncional generalizada. El segundo registro EEG (9 años) evidenció cambios progresivos en los aspectos rítmicos corticales (incremento de la frecuencia y distribución del ritmo alfa occipital), que sugieren maduración cortical. Sin embargo, los patrones locales desviados en los sectores frontotemporales derechos se mantuvieron sin modificaciones significativas, lo que los autores interpretan como indicador de daño cerebral orgánico estructural congénito en esa región.

Este hallazgo es de extraordinaria relevancia clínica y teórica: a pesar de la presencia de un sustrato orgánico no modificable, la corrección neuropsicológica produjo cambios funcionales significativos en la actividad de la niña, quien al concluir el seguimiento cursaba el primer grado de educación primaria regular con desempeño adecuado en todas las materias y lograba la comunicación social con adultos y coetáneos. Los autores concluyen que el EEG en vigilia, combinado con la evaluación neuropsicológica, constituye una herramienta diagnóstica complementaria de gran valor para identificar la naturaleza y localización del compromiso cerebral, y que la rehabilitación neuropsicológica puede generar un desarrollo psicológico progresivo incluso ante un daño cerebral orgánico confirmado.

Caso 3: Niño de 2 años 11 meses (Morales, et al., 2022)

El tercer artículo (Morales et al., 2022) presenta un caso de infancia temprana: un niño de 2 años y 11 meses evaluado mediante el Protocolo de Evaluación Neuropsicológica para Niños Preescolares Menores (Solovieva & Quintanar, 2014). El menor fue referido por ausencia de lenguaje estructurado, comunicándose mediante monosílabos indiscriminados y conducta gestual (p. ej. aproximarse a la persona y guiarla hacia el objeto deseado). La historia clínica reportaba embarazo normoevolutivo, nacimiento por cesárea debido a placenta accreta en la primera gestación, desarrollo motor dentro de los parámetros normativos y balbuceo tardío a partir de los 2 años. Los potenciales auditivos del tallo cerebral resultaron normales bilateralmente.

El análisis sindrómico identificó como factores primarios comprometidos a la activación cortical inespecífica y a la organización motora secuencial de movimientos y acciones. El nivel insuficiente de activación se manifestaba en baja tolerancia a la frustración, reticencia al cambio de actividad, labilidad emocional intensa, conductas autoagresivas ante la frustración y periodos atencionales inferiores a 10 minutos. La organización motora secuencial se expresaba en la imposibilidad de realizar secuencias de movimientos manuales y en la adquisición del lenguaje. En el nivel psicológico, el juego objetal se encontraba en proceso de formación y estaban ausentes las funciones comunicativa, reguladora, mediatizadora y generalizadora del lenguaje.

El programa de intervención, de 12 meses de duración (40 sesiones), se organizó en tres etapas: (1) trabajo preliminar con los padres para establecer acuerdos y rutinas en el hogar; (2) consolidación de acciones objetales en el nivel material y materializado, y de fortalecimiento de la comunicación mediante expresiones corporales y contacto visual; y (3) organización del juego dirigido con objetos concretos. Un elemento diferencial respecto a los estudios previos fue la declaración de la participación activa de los padres: se les orientó para organizar rutinas domésticas, comentar las acciones en voz alta con lenguaje claro y breve, y reforzar positivamente los intentos comunicativos del niño. La evaluación postest mostró mejoría en la activación cortical, reducción de la impulsividad y de los comportamientos de riesgo, presencia de intención comunicativa y palabras aisladas, comprensión de instrucciones de dos comandos, juego con objetos concretos y cumplimiento de objetivos lúdicos propuestos y manifestación de acciones gráficas voluntarias.

Análisis comparativo: similitudes y diferencias

La tabla 1 sintetiza las características principales de los tres casos en las dimensiones más relevantes para el análisis comparativo: perfil de los niños, instrumentos de evaluación, factores neuropsicológicos comprometidos, estructura del programa de intervención, datos neurofisiológicos disponibles y resultados obtenidos.

Tabla 1. Análisis comparativo de los tres estudios de caso (Morales et al., 2011, 2014, 2022)
DimensiónMorales et al. (2011)Morales et al. (2014)Morales et al. (2022)
PerfilNiña, 5 años, diagnóstico TEA/AspergerNiña, 5 años, misma paciente (seguimiento longitudinal)Niño, 2 años 11 meses, diagnóstico TEA temprano
Instrumentos de evaluaciónEsquema neuropsicológico para evaluación de la atención (Quintanar & Solovieva, 2003); Evaluación neuropsicológica infantil breve (Solovieva & Quintanar, 2009)Mismos instrumentos; adición de análisis visual del EEG (esquema 10-20, sistema Nicolet)Protocolo para niños preescolares menores (Solovieva & Quintanar, 2014); observación clínica
Factores Neuropsicológicos comprometidosOrganización secuencial motora; regulación y control; cinestésicoRegulación y control (daño fronto-temporal derecho); organización secuencialActivación cortical inespecífica; organización motora secuencial
Duración de la rehabilitación24 meses (250 sesiones)36 meses (280 sesiones, continuación del caso 2011; 250 sesiones previas, 30 sesiones adicionales)12 meses (40 sesiones)
Etapas del programa1) Trabajo no verbal con objetos; 2) Imágenes y nivel gráfico; 3) Actividad gráfica y matemáticas; 4) Procesos involuntarios y juegoContinuación y profundización: juego de roles, actividades académicas previas (lectura, escritura, cálculo)Etapa preliminar (familia); 1) Consolidación de acciones objetales; 2) Juego dirigido con objetos concretos
Dato neurofisiológicoNo reportado en este artículoEEG: ondas theta fronto-temporales derechas (1.er registro); incremento del ritmo alfa occipital (2.º registro)Potenciales auditivos: conducción normal bilateral; maduración auditiva normal. Estudio previo.
Resultados principalesMejora en regulación, lenguaje expresivo, actividad gráfica, comunicación socialAcceso a escolaridad regular; mejora EEG; persisten afectaciones fronto-temporales orgánicasMejoría en activación cortical, regulación conductual, lenguaje, juego y acciones gráficas
Participación familiarNo especificadaNo especificadaOrientación activa a padres e inclusión de rutinas en casa
Fuente: Elaboración propia a partir de Morales et al. (2011, 2014, 2022).

Similitudes teórico-metodológicas

La primera similitud destacable es la plena fidelidad de los tres estudios al modelo neuropsicológico histórico-cultural de Vigotsky. En todos los casos, el análisis sindrómico sustituye al diagnóstico categorial basado en síntomas, y el programa de corrección se elabora a partir de los factores neuropsicológicos específicos identificados en la evaluación, no a partir de la etiqueta diagnóstica de TEA. Esta coherencia teórico-metodológica es notable si se considera que los tres artículos abarcan once años de publicación (2011-2022) y responden a contextos clínicos parcialmente distintos (una niña preescolar mayor y un niño en infancia temprana).

La segunda semejanza respecto a la psicología histórico-cultural de Vigotsky radica en el papel central del juego y de la actividad rectora de la edad psicológica. En los tres programas, el juego no es un recurso motivacional accesorio, sino el eje estructurador de la intervención: es la forma de actividad en la que se despliegan, consolidan y gradualmente internalizan los mecanismos neuropsicológicos que se pretende formar. Esta concepción coincide con los postulados de Elkonin (1980) acerca del juego de roles como actividad rectora de la edad preescolar, y con los desarrollos de Solovieva y Quintanar (2016) sobre su aplicación en la neuropsicología infantil en América Latina.

La tercera equiparación es la estructura progresiva y secuencial de los programas: todos avanzan desde el plano material y concreto hacia el plano simbólico y verbal, y del trabajo no verbal hacia el trabajo con imágenes y, posteriormente, con representaciones gráficas y lingüísticas. Este progreso refleja la lógica de la interiorización gradual de las acciones propuesta por Galperin (1976) y garantiza que cada etapa consolide las bases necesarias para la siguiente.

La cuarta similitud es el rol activo y mediador de la terapeuta/neuropsicóloga. En los tres estudios, la especialista no aplica una batería de ejercicios, sino que orienta, acompaña, modela y gradualmente retira la ayuda en función de la zona de desarrollo próximo del niño (Bonilla-Sánchez, 2024). La base orientadora de la acción (Galperin, 1976; Talizina, 2000; Longarezi & Martins, 2023), es decir, el conjunto de indicaciones, modelos y apoyos que garantizan la ejecución exitosa, es ajustada de manera continua a las necesidades individuales del paciente.

Diferencias y particularidades

La principal diferencia entre los casos radica en la edad de los pacientes y, en consecuencia, en el nivel de la actividad rectora que sirve de punto de partida para la intervención. La niña de los estudios de 2011 y 2014 tenía 5 años al inicio del proceso, es decir, se encontraba en la edad preescolar, por lo que el programa de corrección partió de la ausencia de juego objetal y simbólico, propios de la infancia temprana, para avanzar hacia el juego de roles y las actividades escolares previas. El niño referido en el trabajo del 2022, en cambio, tenía menos de 3 años al inicio de la evaluación, situándose en la transición entre la infancia temprana y la edad preescolar menor; en consecuencia, el programa de rehabilitación se enfocó en la consolidación de las acciones objetales en el nivel material y materializado, con objetivos más delimitados y sesiones de menor duración, acordes a las posibilidades atencionales de esa edad.

Una segunda diferencia relevante es la incorporación del análisis neurofisiológico en el estudio de 2014. La combinación del EEG cualitativo con la evaluación neuropsicológica aportó una dimensión diagnóstica de gran valor que los otros dos estudios no contemplaron: permitió identificar la localización del daño cerebral orgánico (sectores fronto-temporales derechos), correlacionar los hallazgos electrofisiológicos con el perfil neuropsicológico y seguir longitudinalmente los cambios en la organización funcional cerebral a lo largo del proceso de intervención. Esta integración es presentada por los autores como un modelo diagnóstico interdisciplinario que debería extenderse a otros casos de TEA.

Una tercera diferencia es la inclusión explícita del trabajo con los padres en el estudio de 2022, ausente en los dos anteriores. Esta ampliación del contexto de intervención, es decir, del espacio clínico al entorno familiar, es coherente con la mayor necesidad e impacto de los contextos de estimulación en la infancia temprana, y con la evidencia acumulada sobre la importancia de la participación de los padres en los programas de intervención a edades tempranas. La orientación a los padres incluyó la organización de rutinas, el acompañamiento verbal de las acciones cotidianas y el refuerzo de los intentos comunicativos.

Los factores neuropsicológicos en el TEA: heterogeneidad y diagnóstico individualizado

Una de las contribuciones más importantes de los estudios revisados es la demostración empírica de la heterogeneidad neuropsicológica del TEA. Los tres casos presentan diagnóstico del espectro autista, pero los factores neuropsicológicos comprometidos no son idénticos: mientras que en la niña de los estudios de 2011 y 2014 el factor primario es la organización secuencial motora con afectación secundaria de regulación y control, en el niño de 2022 el factor primario es la activación cortical inespecífica con compromiso de la organización secuencial. Esta diferencia tiene implicaciones directas sobre el diseño del programa: los objetivos, las tareas y la secuencia de etapas varían en función del factor comprometido, no del diagnóstico categorial. Por lo tanto, los programas se elaboran de acuerdo con las necesidades individuales en cada caso.

Esta perspectiva contrasta con los modelos de intervención estandarizados para el TEA, como el Análisis Conductual Aplicado (ABA por sus siglas en inglés; Bottema-Beutel, K. & Crowley, S., 2021), los programas de comunicación aumentativa (Yau et al., 2024) o el uso generalizado de pictogramas (De Tezanos Pinto, V., 2020), que aplican las mismas técnicas a todos los usuarios con diagnóstico de TEA, independientemente de su perfil neuropsicológico individual. Los autores revisados argumentan que este abordaje no solo es ineficiente, sino que puede ser contraproducente al no atacar la causa subyacente del cuadro clínico.

Discusión

La evaluación neuropsicológica cualitativa e interventiva como herramienta diagnóstica

Los tres estudios revisados coinciden en señalar las limitaciones del diagnóstico psicométrico estandarizado frente a la evaluación neuropsicológica cualitativa en la población con TEA. Las pruebas de coeficiente intelectual y los cuestionarios conductuales, herramientas predominantes en los sistemas de diagnóstico tradicional, no permiten identificar la causa neuropsicológica de las dificultades, ni ofrecen información sobre la zona de desarrollo próximo del niño, ni orientan el diseño de la intervención. En contraste, la evaluación cualitativa e interventiva, donde el neuropsicólogo no solo observa, sino que reflexiona y comprende la situación particular del niño, le permite definir las condiciones de presentación de las tareas, ofrecer ayudas graduales y analizar cualitativamente las ejecuciones, los errores, los tipos de ayuda, considerar las fortalezas del paciente; lo cual en suma le posibilita fundamentar, planear, desarrollar y aplicar las bases para el programa de corrección.

Esta propuesta coincide con debates actuales en la neuropsicología clínica acerca de la necesidad de superar el modelo de evaluación tradicional y avanzar hacia modelos de evaluación dinámica o del potencial de aprendizaje, particularmente en población infantil con trastornos del neurodesarrollo (Resing & Elliott, 2011). Por ejemplo, en los estudios revisados se aporta una especificidad teórica que va más allá de la evaluación tradicional, basada en el análisis sindrómico de Luria (2019), el cual proporciona un sistema de hipótesis diagnósticas que guía la selección e interpretación de las tareas y permite llegar a conclusiones sobre los mecanismos cerebrales comprometidos.

La rehabilitación neuropsicológica como desarrollo posible

Uno de los hallazgos más significativos de los estudios, especialmente del artículo de 2014, es que la corrección neuropsicológica puede producir cambios funcionales sustanciales incluso cuando el sustrato biológico incluye daño cerebral orgánico estructural. La presencia de patrones EEG anormales persistentes en los sectores fronto-temporales de la paciente no impidió que, tras tres años de intervención, la niña accediera a la educación primaria regular y estableciera comunicación social efectiva con adultos y pares. Esta evidencia desafía las concepciones deterministas que equiparan daño cerebral con límite insuperable del desarrollo, y refuerza la perspectiva Vigotskiana según la cual el aprendizaje mediado por otros puede crear nuevas vías funcionales que compensan o reorganizan los mecanismos lesionados.

Este resultado también tiene implicaciones para la discusión sobre el pronóstico en el TEA. Los diagnósticos tempranos de autismo frecuentemente se acompañan de expectativas funcionales pesimistas, particularmente cuando se detectan alteraciones neurológicas asociadas. Los estudios revisados en este trabajo sugieren que, bajo determinadas condiciones: evaluación e intervención temprana, programa individualizado y participación familiar, el desarrollo psicológico es posible, bajo un modelo teórico-metodológico sólido y riguroso.

La detección temprana y la intervención en infancia temprana

El estudio de 2022 introduce una dimensión particularmente relevante para la práctica clínica contemporánea: la posibilidad, y la necesidad, de realizar evaluación neuropsicológica cualitativa e intervención desde los primeros años de vida. La edad de 2 años 11 meses al inicio del proceso es notablemente temprana para una intervención neuropsicológica estructurada, y los resultados obtenidos en doce meses refuerzan la importancia de no esperar al establecimiento formal del diagnóstico de TEA para iniciar la atención.

Desde el enfoque histórico-cultural, esto es coherente con la idea de que los primeros años de vida constituyen un período crítico en el que la plasticidad cerebral es máxima y en el que las experiencias de mediación adulta tienen mayor impacto sobre la formación de los sistemas funcionales. Intervenir en la infancia temprana no significa forzar al niño hacia hitos de desarrollo que no corresponden a su nivel real, sino ofrecer las condiciones óptimas para que la actividad rectora de su edad psicológica se consolide y sirva de base para el desarrollo posterior.

Limitaciones de los estudios revisados

Es importante reconocer que los tres estudios presentan limitaciones inherentes a la metodología del estudio de caso. La ausencia de grupos de control impide establecer relaciones causales estrictas entre el programa de intervención y los cambios observados, ya que no es posible descartar que parte de las mejoras se deban a otros factores contextuales o no considerados. Asimismo, la generalización de los hallazgos a la población general de niños con TEA es limitada: cada caso es único, y los perfiles neuropsicológicos, las respuestas a la intervención y los contextos familiares y sociales varían significativamente entre individuos.

Adicionalmente, la ausencia de medidas estandarizadas (cuestionarios validados, escalas de evaluación del comportamiento adaptativo, pruebas de lenguaje normativas) dificulta la comparación con estudios de otras tradiciones teóricas y con los estándares de la medicina basada en evidencia. Los propios autores reconocen esta limitación, particularmente en el estudio de 2022, donde las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19 limitaron la frecuencia de las sesiones.

Finalmente, la participación de los mismos investigadores como evaluadores e interventores en los estudios de 2011 y 2014, aunque el estudio de 2022 introduce un evaluador independiente para la valoración postest, puede generar un riesgo de sesgo de expectativa en la valoración de los resultados. Aunque la evaluación cualitativa e interventiva exige la implicación activa del examinador, sería deseable que futuros estudios incorporen evaluadores ciegos a las condiciones de intervención y protocolos de registro que minimicen el sesgo de observación.

Conclusiones

La revisión comparativa de los tres estudios de caso de Morales et al. (2011, 2014 y 2022) permite extraer un conjunto de conclusiones con implicaciones tanto teóricas como prácticas para la neuropsicología infantil y la atención al TEA.

En primer lugar, la neuropsicología y la psicología desde el enfoque vigotskiano, aplicada sistemáticamente a lo largo de una línea de investigación de más de una década, demuestra su validez y consistencia como marco diagnóstico e interventivo para el TEA. El análisis sindrómico, que busca el factor neuropsicológico comprometido en lugar de clasificar síntomas, posibilita la creación de programas de corrección individualizados que resultan más sensibles a la heterogeneidad del espectro autista que los modelos estandarizados.

En segundo lugar, la consideración de la edad psicológica y de la actividad rectora como ejes organizadores de la intervención garantiza que el programa de corrección sea pertinente al nivel de desarrollo real del niño, potencia la motivación y el sentido de las tareas, y sienta las bases necesarias para el desarrollo de formaciones psicológicas más complejas. De manera que ningún avance es posible si no se consolidan previamente las neoformaciones de la etapa anterior.

En tercer lugar, los resultados de los tres casos demuestran que la rehabilitación neuropsicológica en casos de trastornos del desarrollo desde el enfoque vigotskiano produce mejoras significativas y funcionales en dimensiones clínicamente relevantes como regulación y control de la actividad voluntaria, lenguaje expresivo y comunicación social, actividad lúdica, actividad gráfica y manejo emocional. Estas mejoras se registraron en todos los casos, con independencia de la edad de inicio, la duración del programa o la presencia de daño cerebral orgánico.

En cuarto lugar, la integración del análisis neurofisiológico, específicamente del EEG en vigilia, con la evaluación neuropsicológica amplía el alcance diagnóstico y permite establecer correlaciones entre los niveles biológico y psicológico del funcionamiento humano. Esta integración es especialmente valiosa para caracterizar la naturaleza del sustrato neural comprometido y para distinguir entre disfunción funcional reversible y daño orgánico estructural, con implicaciones para el pronóstico y para la selección de las estrategias de intervención más adecuadas.

En quinto lugar, la inclusión activa y participativa de la familia en el proceso de rehabilitación es un elemento que resalta en el estudio de 2022, el cual constituye una extensión natural de los principios de la teoría histórico-cultural hacia el contexto de desarrollo más próximo al niño. Las rutinas familiares, la mediatización del lenguaje durante la realización de diferentes acciones en casa y la motivación de los intentos comunicativos pueden potenciar los efectos de la intervención, favoreciendo la generalización del aprendizaje y desarrollo en el contexto de la vida cotidiana.

Como perspectivas para la investigación futura, se sugiere el diseño de estudios de grupos con metodología mixta que combine el análisis sindrómico cualitativo con medidas cuantitativas validadas; la realización de estudios de seguimiento a largo plazo para valorar la estabilidad de los cambios tras el fin de la intervención; la ampliación del número de casos con registro EEG para construir perfiles neurofisiológicos diferenciales dentro del Trastorno del Espectro Autista; y la formación sistemática de especialistas en neuropsicología infantil histórico-cultural que puedan expandir esta línea de trabajo a otros contextos culturales y socioeconómicos.

Finalmente, los estudios revisados representan una contribución valiosa y coherente a la comprensión del TEA desde la neuropsicología científica, y ofrecen un modelo de evaluación e intervención/rehabilitación fundamentado, individualizado, integral y éticamente comprometido con el desarrollo potencial de cada niño.

Financiación

Los autores declaran que no se recibió financiación para la investigación, autoría y/o publicación de este artículo.

Contribución de autoría

JATL: Análisis formal, Redacción - revisión y edición, Redacción - borrador inicial, Metodología.

MAMG: Recopilación de datos, Análisis formal, Metodología, Redacción - revisión y edición, Validación, Supervisión, Investigación, Administración del proyecto, Conceptualización, Redacción - borrador inicial.

YS: Supervisión, Conceptualización, Metodología, Investigación.

Todos los autores han leído y aceptado la versión final del manuscrito.

Conflicto de interés

Los autores declaran que no hay ningún conflicto de interés comercial o financiero para esta investigación.

Uso de herramientas de inteligencia artificial

Se utilizaron herramientas de inteligencia artificial como apoyo para la redacción y/o corrección lingüística del manuscrito, con el único objetivo de mejorar la claridad, el estilo y la corrección gramatical. El contenido científico, los datos, la interpretación de los resultados y las conclusiones fueron elaborados íntegramente por los autores.

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Réhabilitation dans les cas de troubles du neurodéveloppement selon l’approche vygotskienne

Résumé

Le présent article de synthèse analyse de manière comparative trois études de cas publiées par Morales et al. entre 2011 et 2022, centrées sur l’évaluation et l’intervention neuropsychologiques du trouble du spectre de l’autisme (TSA) pendant l’enfance, dans le cadre de la neuropsychologie et de la psychologie selon une approche historico-culturelle. Les trois travaux partagent un cadre théorique et méthodologique commun : l’analyse syndromique, la théorie de l’activité, le concept de zone proximale de développement et la prise en compte de l’âge psychologique comme axe directeur de l’intervention. À travers la comparaison systématique des cas — une fille d’âge préscolaire évaluée et prise en charge pendant trois ans (2011 à 2014) et un garçon en bas âge ayant bénéficié d’une intervention pendant douze mois (2022) —, des convergences et des particularités sont identifiées dans les facteurs neuropsychologiques affectés, la conception des programmes de correction et les résultats obtenus. Les résultats montrent que l’évaluation neuropsychologique qualitative et interventionnelle, associée à un programme de correction structuré en étapes progressives et centré sur l’activité directrice propre à chaque âge psychologique, produit des améliorations significatives de la régulation et du contrôle, du langage, de l’activité ludique et de la communication sociale, même en présence d’une lésion cérébrale organique diagnostiquée. Ces résultats mettent en évidence la nécessité d’une détection, d’une correction/réhabilitation/intervention précoces, ainsi que de la formation de spécialistes en neuropsychologie infantile selon l’approche vygotskienne.

Mots-clés: Trouble du spectre de l’autisme, Neuropsychologie, Réhabilitation, Perspective historico-culturelle, Évaluation neuropsychologique.

Rehabilitation in cases of neurodevelopmental disorders from a Vygotskian perspective

Abstract

This review article comparatively analyzes three case studies published by Morales and colleagues between 2011 and 2022, focusing on the neuropsychological assessment and intervention of Autism Spectrum Disorder (ASD) in childhood from the perspective of historical-cultural neuropsychology and psychology. The three studies share a common theoretical-methodological framework: syndromic analysis, activity theory, the concept of the zone of proximal development, and the consideration of psychological age as the guiding axis of the intervention. Through a systematic comparison of the cases—a preschool-aged girl who underwent assessment and intervention for three years (2011 to 2014) and a boy in early childhood who received intervention for twelve months (2022)—convergences and particularities are identified regarding the compromised neuropsychological factors, the design of the correction programs, and the results obtained. The findings demonstrate that qualitative and interventional neuropsychological assessment, combined with a correction program structured in progressive stages and focused on the leading activity of each psychological age, yields significant improvements in regulation and control, language, play activity, and social communication, even in the presence of diagnosed organic brain damage. These results highlight the need for early detection, correction, rehabilitation, and intervention, as well as the training of specialists in child neuropsychology from a Vygotskian perspective.

Keywords: Autism Spectrum Disorder, Neuropsychology, Rehabilitation, Historical-Cultural Perspective, Neuropsychological Assessment

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